La Élite, punk quinqui para bailar

Sintetizador, mala leche, pogo, Adidas y una energía ravepunk que no pide permiso: La Élite no hace punk para puristas, pero sí para salir del concierto sudado, feliz y un poco más gamberro.

Razzmatazz 21 de noviembre de 2025

La Élite es más pop punk o electropunk que punk puro, pero la verdad es que da mucho el pego y, también, muchas ganas de bailar. Y el otro día, en Razzmatazz, no fue la excepción. Es punk quinqui para bailar: sintetizador, caja de ritmos, mala leche, estribillos gamberros y energía bailonga.

Desde el principio sonaron algunos de esos hits iniciales que nadie les perdona. “Neo Hippie” hizo que el público gritara “ecocabrón” al unísono, con una rabia que daba un poco de miedo. También hubo lugar a varios más de sus clásicos: “Mata tu jefe” esa metáfora tan explícita contra la cultura del trabajo, el capitalismo y las jerarquías; “Nuit Folle”, con ese momento épico en que todo el mundo grita “Carla Bruni, déjame vivir”; “Malburro”; “Vida de 1€” y “Contento De Ser Feo”.

Con “Bailando” llegó el momento del pogo. Yo estaba arriba y lo vi: dos bandos que parecían enfrentados comenzaron a chocar al ritmo de la canción, mientras algunas personas parecían desaparecer sepultadas por la masa. No se reportaron incidentes así que pensaremos que todo acabó bien. Parecían aguerridos gladiadores romanos en el circo pero no eran más que neopunks en comunidad.

La Élite tiene a veces un poco de bakalao de extrarradio, algo de Eskorbuto y La Polla pasados por sintetizador, y letras con provocación juguetona que puede recordar a Parquesvr, anque son más tranquilos, menos gritones. Los éxitos más recientes, como “Transpotting”, “Plan De Mierda”, “Vampireando” o “Frank Cuesta” —al que, por cierto, solo mencionan una vez en toda la canción y como secundario— también sonaron, aunque fueron menos vitoreados que los otros hits.

Esa noche estaba el Razzmatazz lleno a rebosar, sold out. Aunque hay que reconocer que en Barcelona un soldout mucho mérito no tiene. Me encontré a conocidos aunque me apresuré a despacharlos rápido para tenerlo todo hablado antes del concierto para poder concentrarme en el concierto. Una tiene prioridades.

El público era muy new punk, el negro es el color dominante en la ropa, aunque el cabello sí que puede ser de colores, con alguna que otra cresta. Visualmente el concierto parecía un desfile de personas que llevan prendas de ropa de Adidas, para ser punk, los vi muy domesticados y uniformes pero es que este grupo es tan divertido y energético… La Élite no busca coherencia, busca explosión de energía.

Sin artistas invitados, el sonido no fue todo lo bueno que podría haber sido, el cierre ravepunk como “Me Ha Llamado Tetico” con más base electrónica que otra cosa es el colofón final para acabar en subidón. Esa explosión bailable hace que no parezca el final de un concierto, se ve que los punks (aunque sean pop punk) no aceptan bises. Se llaman la élite, pero yo no los veo nada elitistas, si no muy campechanos: un sintetizador, un cantante apasionado, muchas ganas de bailar y letras muy gamberras y mucho pogo. No hacen punk para puristas, pero no se los pierdan.

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